Supersticiones ¿creer o no creer?

No importa en qué país vivas, lo más seguro es que tengan sus supersticiones sobre la buena y mala suerte. Algunas incluso terminan sincretizados con movimientos religiosos, tradiciones o con consejos prácticos. Un ejemplo de lo último es la creencia de que abrir un paraguas en casa da mala suerte, puede que usted no crea en la mala suerte, pero igual si lo abre existe una alta posibilidad de tropezar con algún objeto y romperlo.

¿Miedo al viernes 13? No eres el único

Incluso si tiene miedo el viernes 13, probablemente no esté solo ya que muchas personas son supersticiosas. El viernes 13 es ampliamente considerado como el día más desafortunado del año: si algo va a suceder justo ese día, definitivamente saldrá mal. El viernes 13 se considera un día de mala suerte en los países de habla inglesa, francesa y portuguesa. Un enfoque similar hasta la fecha existe en países como Estonia, Alemania, Finlandia, Austria, Irlanda, Suecia, Dinamarca, Eslovaquia, Noruega, República Checa, Eslovenia, Bulgaria, Islandia, Bélgica y Filipinas. En cambio, en Grecia, Rumanía y España, el martes 13 se considera desafortunado y el viernes 17 en Italia.

El viernes 13 no es la única superstición conocida. A pesar de que vivimos en un mundo cada vez más racional en el que la ciencia juega un papel muy importante, la creencia en las supersticiones en el mundo siguen vivas  y los rituales que a veces ayudan a la gente a sentir que pueden controlar el tener buena suerte o evitar la mala suerte es algo bastante común entre las personas. 

Más de la mitad de los adultos son supersticiosos

A partir de investigaciones realizadas, más de la mitad de los adultos creen en alguna superstición. Puede que ahora mismo usted se asegure que no cree en ninguna pero piénselo.

Creer en estos mitos proviene de estereotipos profundamente arraigados en la cultura y la tradición. Las supersticiones son a menudo restos del antiguo sistema de creencias. Sus fuentes se pueden encontrar en la Edad Media o en la antigüedad. 

También es común hacerlo en el mundo del arte, los músicos antes de tocar en un concierto suelen tener su propio ritual y muchos de los deportistas que conocemos también.

La tradición y la transmisión oral de supersticiones

Si pudiésemos hacer una encuesta a niños de todo el mundo, seguramente encontraríamos que la mayoría han recibido enseñanzas, historias y de alguna manera han sido vinculados a creencias antiguas a través de sus padres, tíos o abuelos.

La tradición se transmite de esta manera gracias al respeto que en todas las culturas se tiene por los más ancianos. “No importa que suene extraño que el abuelo diga que colocar los zapatos sobre la mesa da mala suerte, si lo dice el abuelo, tiene que ser cierto”. Es así como estas enseñanzas se van grabando en los niños como máximas inapelables, terminamos creyendo en cosas que ni entendemos, en supuestas consecuencias de acciones sin ningún asidero en la lógica ni en la ciencia humana.

Otra explicación o complemento a la razón de creer en supersticiones es la necesidad de la gente de tener algo mágico que, por encima de la existencia humana, ayude a determinar nuestra buena o mala suerte. La misma base en la que se fundamenta la creencia en dioses, al final, terminamos siendo seres que se inclinan por ver o creer en elementos sobrenaturales a nuestro alrededor.