Michael Ballack, el jugador más desafortunado de la historia del fútbol

El deporte suele ser, por regla general, un blanco fácil de creencias y supersticiones que a pesar de no tener un sentido lógico, cobran un protagonismo considerable. Esto va desde evitar tocar trofeos, dar la vuelta a gorras e indumentaria, entrar con el pie derecho al campo, etc pero esto no es solo cosa de los jugadores, en netbet mexico también hay seguidores que hacen rituales antes de apoyar a alguno de sus equipos para así mandarles suerte… Sin embargo, hay ocasiones donde lo inexplicable se materializa y la suerte cobra vida. Tal es el caso de Michael Ballack.

¿Quién es Michael Ballack?

Ballack nació en Görlitz, Alemania, el 24 de septiembre de 1976. Al igual que muchos niños, a una edad muy temprana desarrolló una gran pasión por el fútbol, motivada en su ingreso a las categorías inferiores del hoy Chemnitzer.

Allí consiguió debutar como profesional en 1995. En aquel primer partido ante el Lokomotiv Leipzig su equipo perdió y por si fuera poco también descendió a la tercera división al finalizar la campaña. Comenzaba entonces una carrera de satisfacciones personales pero también de grandes dificultades para conseguir logros con sus equipos.

El tiempo transcurrió y Ballack fue a parar al Bayer Leverkusen, donde se ganó el corazón de un montón de aficionados y amantes del fútbol por su calidad como jugador. En la temporada 1999 – 2000 tuvo la oportunidad de ser campeón de la Bundesliga, al pelear el título con el Bayern de Múnich hasta la última jornada. En el partido que definía todo, el Leverkusen fue derrotado y en el marcador figuró un autogol de Michael.

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El año 2002

Posteriormente, en la Champions de 2002 consiguió una proeza prácticamente inimaginable: se metió en la final ante nada más y nada menos que el Real Madrid. Solo le faltaba consagrarse con un último partido y así sería capaz de tocar el cielo con las manos. Pero Ballack no solo volvió a perder, sino que fue testigo a tan solo unos pocos metros de uno de los goles más icónicos del torneo, protagonizado por Zidane.

Cabe destacar que el número predilecto de este futbolista alemán siempre fue el “13”, lo que hasta cierto punto alimentaba el morbo con respecto a sus constantes decepciones que llegaban a parecer parte de un guión malintencionado.

Durante ese mismo 2002, Ballack también perdió la Copa de Alemania ante el Schalke 04. Además, fue superado en la Bundesliga por el Borussia Dortmund, a pesar de que su equipo tenía serias posibilidades de ganar hasta las últimas fechas. Pero la gota que colmó el vaso en aquel año tan nefasto para Ballack fue haber sido vencido en la final del mundial de Corea – Japón por el conjunto brasileño.

Su etapa del 2006 al 2008

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Unos años después, en 2006, fue eliminado de la Copa del Mundo por Italia, con el agravante de que la competición se jugaba en su país y se tenían grandes expectativas sobre ellos.

Por si todo lo que le había ocurrido no era suficiente, en 2008 volvió a tener un año particularmente duro. Jugaba entonces con el Chelsea de Inglaterra y perdió la final de la Copa de la Liga ante el Tottenham y la Premier League se le escapó en la última jornada —al igual que en la Bundesliga en 2002.

Pero allí no acaba todo, porque en el plano internacional fue derrotado en la Final de la Champions por el Manchester United en penales, y finalmente cayó en la final de la Eurocopa en el inicio de lo que luego sería el máximo apogeo del fútbol español.

Finalmente, en el año 2010 tenía buenas aspiraciones con la selección alemana en el mundial, pero una lesión le imposibilitó jugarlo. Se retiró un par de campañas después.